El clamor por la reforma del artículo 416-1º de la LECrim.

  La reivindicación es cuasi unánime. La última petición que leo proviene del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ y no es la primera vez que se propone por parte de esta institución. Se trata de un tema manido, pero al que no se le ha querido encontrar solución todavía.

  Nuestra vetusta Ley de Enjuiciamiento Criminal, firmada por el Ministro de Gracia y Justicia, a la sazón: D. Manuel Alonso Martínez, se publicó en la Gaceta de Madrid el 17 de septiembre de 1882, la cual siempre comenzaba publicando el “parte oficial”, (por algo la tercera acepción de “gaceta” según nuestro DRAE es: 3. f. coloq. correveidile) y el de ese día fue:

 S.M. el Rey D. Alfonso (Q.D.G), S.M. La Reina Doña María Cristina y SS. AA. RR. la Serenísima Sra. Princesa De Asturias y la Infanta Doña María Isabel, continúan en el Real Sitio de San Ildefonso, sin novedad en su importante salud.

  De igual beneficio disfrutan en Comillas, S.M. la Reina Madre Doña Isabel y SS. AA. RR. las Infantas Doña María de la Paz y Doña María Eulalia.

 Y tras recordar el parte de salud de la Familia Real un 17 de septiembre de 1882, recordemos que ese año comenzaba a construirse el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona y hubo un acontecimiento mundial que supuso un hito, pues Robert Koch descubrió el bacilo de la tuberculosis (la temida “tisis” como se conocía la enfermedad), enfermedad de la que precisamente, murió de forma prematura tanto el Rey Alfonso XII, como siete años antes, su prima y primera esposa: Doña María de las Mercedes De Orleans y Borbón. Curiosamente, a principios de ese año nació Virginia Woolf (el 25 de enero en Londres), escritora feminista cuya obra marca un antes y un después para las mujeres y que fue una rompedora en aquélla época de intolerante moral victoriana.

 Los privilegiados tenían su propio coche de caballos o carruaje, los demás, carromatos y Madrid ya tenía transporte urbano, el cual se conocía como “línea de ómnibus”: carro de pasajeros cerrado y tirado por caballos o mulas que solo se utilizaba para acontecimientos sociales (verbenas, para ir al teatro etc).

Pues bien, en esa Gaceta, el artículo 416.1 de la LECrim reza textualmente:

Están dispensados de la obligación de declarar:

1º. Los parientes del procesado en línea directa ascendente o descendente, su cónyuge, sus hermanos consanguíneos o uterinos, y los laterales consanguíneos hasta el segundo grado civil, así como los parientes naturales a que se refiere el número 3 del artículo 261 (art. 261.3: Tampoco estarán obligados a denunciar: Los hijos naturales respecto de la madre en todo caso y respecto del padre cuando estuvieren reconocidos, así como la madre y el padre en iguales casos).

 El Juez Instructor advertirá al testigo que se halle comprendido en el párrafo anterior que no tiene obligación de declarar en contra del procesado; pero que puede hacer las manifestaciones que considere oportunas, consignándose la contestación que diere a esta advertencia.

  ¿Qué sentido tuvo esa redacción? ¿Cuál fue el espíritu del legislador? Se gestó el precepto y se mantiene el mismo principio inspirador, en el conflicto que puede surgir entre el deber de veracidad del testigo y el vínculo de familiaridad y solidaridad que le une al procesado, y se protege al testigo que tiene que declarar contra un acusado que es su familia, a quien se le evita ese “cargo de conciencia”. Más ese planteamiento a mi juicio, está totalmente desfasado, porque de algún modo, la filosofía era preservar lo que había de durar para siempre y hoy, guste o no, ya no existe ese pensamiento fundado en un tipo de familia patriarcal que tampoco existe o tiende a desaparecer, y por otro, primaba esa doble moral o actitud hipócrita que nos recordaba aquello de que “los trapos sucios se lavan en casa”.

 Casi ciento treinta y cinco años después, la única diferencia de redacción, es que a continuación de “cónyuge” se añade por equiparación: “o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial”, así como añade que la consignación se hará por el Secretario Judicial (cuando por cierto, debiera decir LAJ, y hasta se mantiene la referencia del núm. 3 del art. 261, número o apartado que ya no existe, siendo estos gazapos, algunos de los múltiples de nuestra anciana Ley).

 Como he adelantado, hoy carece de lógica que se ponga en funcionamiento una maquinaria tan pesada como la nuestra, que aunque le cueste arrancar sabido es que cuando lo hace es imparable cual apisonadora, para que después la denunciante se ampare en el silencio, generalmente en el acto del plenario, quedando el juicio presidido por una orfandad probatoria insubsanable, porque la principal prueba de cargo se ha volatilizado, quedando la víctima nuevamente indefensa y a merced de su maltratador, por lo que ello supone que muchas veces, sin esa principal prueba de cargo, no haya más remedio que dictar una sentencia absolutoria. De manera que, basta ya de tergiversar los datos por cierto sector declarado enemigo público número 1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, (conocida como Ley contra la VG) y ello por cuanto que el procedimiento culmine con una absolución no equivale a haber denunciado en falso, sino simple y llanamente y como ya he reiterado, se debe a haberse evaporado la principal prueba de cargo, por lo que se absuelve pero por insuficiencia probatoria.

  Pero tampoco es pacífica la cuestión entre las Audiencias Provinciales. Así, por ejemplo, la AP de Zaragoza, Sección 1ª, en Sentencia 299/2015 de 11/12/2015,  analiza lo que a menudo nos planteamos: la valoración de los testigos de referencia en el caso de que la víctima haga uso de tal dispensa, confirmando la condena pese al silencio de la víctima y argumenta: “La STS 626/2006 de 2 de Junio consideró admisible el recurso al testigo de referencia en un caso en el que la víctima era una niña de tres años incapacitada para declarar por falta de discernimiento (siendo mantenida tal doctrina por el T.C., S. 41/2003, que establece que sólo cabe el recurso al testigo de referencia en aquellas situaciones excepcionales “de imposibilidad real y efectiva de obtener una prueba directa”) …Finalmente, es imprescindible aquilatar que los llamados testimonios de referencia (vecinos, médicos, policías…) no son, casi nunca, sólo testigos de referencia…En la mayoría de los casos tales testigos referenciales son prueba directa (no ya de lo que se les dijo) sino de lo que se hizo a su presencia…”.

  Hago hincapié también en la STS, Sala 2ª, de 26/05/2016, en la que se indica que a partir del Pleno no jurisdiccional de la Sala 2ª TS de 24 Abr. 2013 se dejó establecido que:

 “La exención de la obligación de declarar prevista en el art. 416-1º LECRIM alcanza a las personas que están o han estado unidas por algunos de los vínculos a que se refiere el precepto y se exceptúan: A) La declaración por hechos acaecidos con posterioridad a la disolución del matrimonio o cese definitivo de la situación análoga de afecto. B) Supuestos en que el testigo esté personado como acusación en el proceso”.

   Es decir, el acceso a la dispensa también se perdería, cuando la víctima, en algún momento del procedimiento, se haya personado como acusación particular, aunque llegado el acto del juicio ya no ostente ese estatus por haber renunciado a ello, porque “el ejercicio de la acusación particular durante un periodo de tiempo le novó su estatus al de testigo ordinario y la declaración prestada en el plenario sin haberle hecho la advertencia, es válida como fuente de prueba”.

   En conclusión, en tanto nace esa ansiada LECrim del SXXI: Código Procesal Penal y con la esperanza de que no vea la luz el art. 370 de la Propuesta del texto articulado por Acuerdo de Consejo de Ministros de 02/02/2012 que ¡mantiene la dispensa!, lo que no he encontrado en otra posterior de 25/02/2013, urge su reforma, una reforma que suponga que la víctima esté sometida a las mismas obligaciones que cualesquiera otros testigos por delitos de otra naturaleza, aunque también hay otras alternativas que dejo abiertas y pendientes de otro post.

(Fotografía http://clubdeamigos.crtm.es/para-ti-m/info-util/historia-del-transporte-en-madrid.html)

                                              @angels_blaus

“La sombra de la sospecha es igual a nada”.

Leo noticias de una familia sobre la que se ciernen múltiples sospechas, investigaciones en curso y también respecto de alguno de ellos, ya condenas firmes, y cuando se le pregunta a uno de sus miembros, este responde: “solo pienso en los jueces y fiscales criminales que han metido en prisión a mi padre“. Reconocer y admitir nunca, arrepentirse menos todavía y ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, siempre.  Y al hilo de ello, se me plantea justo la otra cara de la moneda.

Cuando hablamos del inframundo, según nuestro DRAE, nos referimos a dos acepciones: al conjunto de personas que viven de forma miserable con respecto a la sociedad a la que pertenecen y también, al mundo de los muertos y de los espíritus. Expresión en su primera acepción, similar a “submundo”, es decir, referido al ambiente marginal o delictivo.

Ese submundo, existe tanto en la vida real como en la vida virtual: la Web profunda o Internet profundo, también conocido como Deep Web, Invisible Web, Dark Web, Hidden weeb  o Red Tor. Bueno, pues siempre que leo sobre lo que es el inframundo virtual, se suele simbolizar con un iceberg o mole de hielo desgajado del polo, del cual solo se ve una pequeñísima parte, esa pequeñísima parte es el mundo visible y el resto, la gran mole, navega por turbios y profundos océanos. Ese simbolismo, no puedo evitar enlazarlo con tantos juicios que hemos celebrado (y ya van unos cuantos) y es que nuestro derecho penal, este derecho que es tan teatral, con una puesta en escena tan peculiar, también lo visualizo y en no pocas ocasiones, como esa mole de hielo de la que solo se llega a ver una parte cuasi ridícula.iceberg340

Lo cierto y  verdad, es que muchos delitos se quedan por descubrir y de entre los que se descubren demasiados quedan en la nada, esa nada que en literatura me evoca a la novela existencialista así llamada: “Nada” de Carmen Laforet, donde la autora magistralmente reflejaba la España oscura y triste de nuestra posguerra.

Pues también en nuestro mundo judicial muchos casos quedan en la nada, esa nada que surge al abrigo de una insuficiente prueba de cargo o al abrigo de la duda, y ahí quedan horas y horas de investigación olvidadas para siempre, sumergidas en lo que los juristas llamamos vacío probatorio o insuficiencia probatoria. Esas horas que se quedan en formol, representadas por una sentencia absolutoria por lo siglos de los siglos.

Esta es la excelencia de nuestro Estado de Derecho. Superados tiempos inquisitoriales, esta es la excelencia, donde créanme, aquello de absolver a un culpable antes que condenar a un inocente no es una frase de película, es lo que resume ese Estado de Derecho en el contexto que estamos tratando.

Estas son las reglas del juego, un juego en el que participamos todos, desde el peón hasta el rey, pero ¿qué cara creen que se nos queda a los jueces? Pues ahí lo dejo, a su libre albedrío.

Solo haré una apostilla que es de perogrullo (creo): la policía no es tonta, y los jueces…Tampoco.

 

                                                              @angels_blaus

 

 

 

“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”

  Decía Unamuno: “El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando” ¡Qué gran verdad! Aunque los hay recalcitrantes, muy recalcitrantes.

  Por cierto: ¿Cuántos followers hubiese tenido Unamuno y tantos de la Generación del 98? Los hermanos Pío y Ricardo Baroja, y ¿qué decir de Ramón de Valle Inclán? tiene su aquél estrambótico y bohemio y no podía nacer en otro sitio que no fuese Vilanova de Arousa ni comenzar otra carrera que no fuese Derecho y en Santiago de Compostela.

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   En fin…Hoy día del sorteo de lotería de navidad, en el que quienes disfrutamos de un mini periodo de descanso y muchos otros, estamos desde primera hora escuchando el soniquete tan clásico de los niños de San Ildefonso, con una especie de amalgama de sentimientos y emociones, entre alegría, nerviosismo, y también un puntito de nostalgia y melancolía, me viene a la mente aquélla famosa frase que titula el post, cuando escucho que el premio gordo ha caído íntegramente en el barrio de “Las Acacias” de Madrid. Sí, sé lo que digo y todo guarda relación. Verán, cuando llevas a tus espaldas muuuuchas mudanzas por también los muchos destinos, la verdad es que obtienes aquélla conclusión y es que aunque nuestro corazón siempre esté vinculado a nuestra raíces, cada cual las suyas: corazón fallero, castizo, o las que fueren, lo cierto es que se abre la mente al descubrir la inmensidad de todo pero es que a su vez esa inmensidad termina reduciéndose hasta crear tu nido allá donde montes tu campamento, solo o en compañía de otros, como reza la narración histórica de una famosa sentencia, (y también triste), porque en las grandes capitales, que a priori pueden asustar, al final descubres que todo es igual.

   Madrid tiene veintiún distritos. El barrio de las Acacias que hoy será puro jolgorio, pertenece al distrito de Arganzuela (con casi cuarenta mil habitantes). Es decir, al final cada distrito es como un pueblo con sus barrios y en cada barrio, se acaba conociendo la gente. Por tanto, ya casi nada asusta, todo acaba siendo parecido, todo está inventado.

Así que mientras la vida gira y gira donde nos encontremos, quiero felicitar a los agraciados. Los demás nos consolaremos con tópicos, sin olvidar nunca, nunca a quienes lo están pasando mal, ni a esa gran parte de la población de este nuestro planeta repleto de desigualdades.

¡Hala, para que sigan intentando desacreditar al número 13! Felicidades a quienes hoy tengan en sus manos el 66513feliz-2017.

Feliz Navidad, feliz año  y a por el sorteo del niño.

@angels_blaus

El tiempo…

…Que todo lo cura

reloj-praga

¿Lo crees?

Dale tiempo al tiempo, que el tiempo te dará la razón.

¿También lo crees?

Aquí me cunde más el tiempo, o menos, según se mire, pero mi sensación es la primera.

Trabajo más.

Vivo más.

Te añoro más.

Y amo más.

Claro que todo es relativo, pero cuando eres diurna, cuando te gusta vivir acompasada con la luz solar, te digo que el tiempo cunde más.

Tú eras búho,

yo alondra.

Eras “escuchante”, (permíteme el “palabro”)

yo habladora.

Sereno,

yo voladora.

Invierno,

yo primavera.

Estábamos en las antípodas pero una línea misteriosa nos unía. Nos separó lo difícil, no me digas lo que es fácil decir, esos tópicos que tanto odio, eso no nos separó.

Lo esencial, no es la cantidad, es la calidad,

fue hermoso mientras duró, y eso es calidad.

Ahora no me atiendes ni me entiendes como antes, ahora…

¡Todo es tan relativo!

¿Cuál es la mesura de la felicidad? ¿Dónde y cuándo?

Ahora.

Aquí trabajo más.

 Vivo más.

 Te añoro más.

Y amo más.

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                                                                        @angels_blaus

“A la sombra de bosques exóticos”.

Hubiera querido acompañarle en el último tramo del viaje…

Le conoció en uno de los momentos más aciagos de su vida y contra todo pronóstico, con Samuel obró el milagro.

S. y S., Samuel y Sara. Ambos habían ya atravesado el ecuador de sus vidas, ambos llevaban demasiado peso en sus mochilas, pero su reencuentro las aligeró. Hacía años que no sabían nada el uno del otro, y un buen día, el azar les unió otra vez, pero por entonces Samuel ya padecía esa maldita enfermedad.

Sara se percató de inmediato, tenía signos evidentes de estar recibiendo tratamiento, pero hizo caso omiso y tras demostrar que no le daba importancia a ese aspecto de enfermedad inequívoca, ninguno de los dos quiso desaprovechar la oportunidad que les brindó el destino, por lo que, tomándose el mundo por montera, emprendieron una corta pero intensa aventura.

Samuel seguía conservando el mismo tono de ojos: azul intenso. Aun sin pestañas, la dolencia no le había robado su mirada transparente, una mirada que ella nunca olvidaría. Bastó el reencuentro y mezcla de colores, aquél cristalino con el ocre de los ojos de Sara, para que del amalgama, surgiese un azul ultramar y así fue ese episodio, porque al estar prejubilados se permitieron saltar el charco, cada cual con su mochila ya menos pesada. Poco necesitaban, tan solo exprimir un tesoro que se habían encontrado lejos de indiscretos y maledicentes, por lo que allá se fueron, allá, a la sombra de bosques exóticos.

Ni las horas tenían sesenta minutos, ni los días veinticuatro horas. El tiempo es relativo, depende de cómo y con quién se viva. No les obsesionaba ningún reloj, simplemente habían logrado fusionarse con la madre naturaleza: amanecían cuando el sol salía y anochecían cuando el sol se escondía.

anochece

Olían la hierba mojada cuando llovía hasta que dejaban grabado en su memoria ese aroma, se bañaban desnudos en calas recónditas. Si no pisaban la arena, se adentraban en uno de los muchos jardines con palmerales que casi llegaban a la orilla y disfrutaban de esos parajes tropicales inconfundibles, donde en el mar se ve reflejada la arboleda.

Descubrieron lo que parece obvio pero no se plantea nadie o casi nadie en circunstancias normales, aunque ambos se cuestionaban qué es la normalidad y es que, realmente, para vivir se necesita poco cuando solo se quiere eso: vivir en sentido literal y vivir para ellos era ver puestas de sol y disfrutar del grandioso regalo que supone contemplar un amanecer, era disfrutar de los cinco sentidos, oler, ver, escuchar, saborear y tocar, palpar, era respirar… Aplicaron como máxima aquéllo de “más vale tarde que nunca”, aunque lo hicieron como último recurso porque no haberse dado cuenta de algo tan básico, les generó cierta frustración y rabia, rabia también por no haberse reencontrado antes. Pese a ello, compensaban ese sentimiento con otro que neutralizaba la decepción y era la satisfacción de dar gracias, gracias a cada alborada como si fuese la primera y a su vez la última.

¿Qué quieres Samuel? Le preguntaba muy a menudo Sara, y él siempre respondía lo mismo: “Levantarme y respirar, nada menos y nada más”.

Cuando a Samuel le empezaron a fallar las fuerzas, no tuvieron más remedio que regresar de ultramar y aterrizar otra vez con el reloj puesto y la mochila todavía ligera pero con algo más de peso, el de la congoja. Aunque cada cual vivía en su casa y en ciudades distintas, Sara quiso seguir acompañándole pero repentinamente él desapareció y lo hizo sin dejar rastro. Ya no se comunicaban ni le contestaba por ningún medio, no respondía a sus correos electrónicos ni a sus mensajes y así pasaron seis eternos meses, hasta que un día Sara supo que ya no regresaría nunca más.

Pudo averiguar que quiso que se lo tragase la tierra para cruzar la última travesía a solas y aunque ella con el paso del tiempo, se esforzó por respetar y entender esa decisión, hubiese querido acompañarle en ese tramo póstumo.

cielo

* Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia y fruto de mi imaginación, aún así, cuando te toca vivir una situación extrema y límite, es cuando te percatas de la fina y casi traslúcida frontera que existe entre una dimensión y otra y es cuando te asalta un temor, la duda con mayúsculas:

¿Qué tendría que hacer para poder decir: “Confieso que he vivido”?

D.E.P: P.O.N.P

@angels_blaus

El caso”EREgate” y su tictac.

Leo de nuevo estupefacta, (ya tendría que estar curada de espanto, pero nada, no escarmiento ¡Ea!) críticas dirigidas a la compañera de Sevilla, actual Instructora de las diligencias conocidas como caso “ERE”, “EREscándolo” o “EREgate” derivadas de las prescripciones decretadas en relación con la situación de algunos imputados, hoy con estatus de investigados.

Y es que en este a veces,  enrevesado mundo virtual y en las RRSS, en particular, se le dice de todo menos bonita y lo narro incluso literalmente porque se llegan a meter con su fisonomía, ¡vale ya! ¿no?  (otra infamia dicho sea de paso, porque es bien “bonica”,  como por estos lares se dice). Que no guste esa decisión o cualquier otra, no legitima para soltar improperios a tutiplén. Oiga barra libre, como que no. Vamos a respetar las normas del juego.

 Pero es que además, la decisión también parte de un órgano colegiado, tal y como la prensa se hizo eco:

http://www.elmundo.es/andalucia/sevilla/2016/03/12/56e32806e2704e12568b45a6.html luego, doble metedura de pata por ciertos incontinentes verbales, también conocidos por bocachanclas.

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Voy a hablar de esta figura en general  (la de los bocachanclas no, la de la prescripción, aunque todo se andará), pero antes de utilizar inevitablemente nuestra jerga jurídica:

 ¿Qué es la prescripción?, según la RAE y para el caso que voy a tratar, es una forma o modo de extinguirse un derecho como consecuencia de su falta de ejercicio durante el tiempo establecido por la ley (sic). Por responder a principios de orden público y de interés general, puede ser proclamada de oficio en cualquier estado del proceso en que se manifieste la concurrencia de sus requisitos, es decir, no hace falta que nadie la alegue, es que si el Juez se percata del transcurso de una serie de plazos desde la presunta comisión del delito (artículos 131 y 132 del Código Penal), se debe actuar ipso facto, aunque la práctica nos enseña que suele resolverse previa alegación de la parte.

Es nuestra obligación –entre otras muchas- ¡qué se le va a hacer! Aplicamos la ley (previa interpretación de la misma) y la aplicamos guste o no guste. Así es nuestra tantas veces ingrata profesión ¡Ojo!, tan ingrata como apasionante, no vayan a creer que me estoy quejando.

Y así, la responsabilidad criminal se extingue, entre otras causas, por la prescripción del delito (o de la pena o medida de seguridad). Y ¿por qué? Pues porque vivimos en un Estado social y democrático de Derecho, así reza el artículo 1. 1 de nuestra norma suprema, nuestra Constitución:  Constitución-española-y-separación-de-poderes

“España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”.

Estado en el que por fortuna, no cabe la Ley del Talión: aquéllo de “ojo por ojo y diente por diente”.

El Estado no sabe de venganzas ni de otras bajas pasiones, y si el tiempo transcurre, no está interesado en investigar ni en su caso, condenar, porque entre otras razones y como tantas veces escuchamos, la justicia tardía no es justicia. Si no existiese este instituto, que no deja de ser una garantía, el Estado no buscaría una condena, simplemente buscaría vengarse ¿Les casa esto último con un Estado social y democrático de Derecho? ¿A que no? Pues eso.

Y ya sin poder evitar aquélla jerga que antes mencioné, salvo los delitos de lesa humanidad y de genocidio, los delitos contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado y los delitos de terrorismo, si hubieren causado la muerte de una persona -que no prescriben nunca-, estos son los plazos que deben transcurrir para que prescriban según redacción vigente:

  • A los veinte años, si la pena máxima para el delito es de prisión de quince o más años.

  • A los quince, si la pena máxima es de inhabilitación por más de diez años, o prisión por más de diez y menos de quince años.

  • A los diez, cuando la pena máxima sea prisión o inhabilitación por más de cinco años y que no exceda de diez.

  • Y a los cinco, los demás delitos, excepto los delitos leves y los delitos de injurias y calumnias, que prescriben al año.

Y comienza el tictac, tictac  (comienza a transcurrir el plazo), desde el día en que se haya cometido el delito, plazo que se interrumpe cuando el procedimiento se dirige contra quien pueda ser indiciariamente responsable (voy a obviar cuándo se inicia el cómputo en los casos de delito continuado o en el de pluralidad de actos determinantes-con el último de los actos-).

Es decir, se delinque y comienzan aquéllos plazos (20, 15 , 10, 5 o 1 año según la pena máxima establecida para cada delito), y si se denuncia o se descubre y se inicia un procedimiento contra el presunto autor, ese plazo se interrumpe.

Pero no es tan sencillo y así según redacción actual, si se presenta querella o denuncia contra persona determinada, se suspende ese cómputo – se para el reloj-, por un plazo máximo de seis meses (desde la misma fecha de presentación de la querella o denuncia), bien entendido que, en ese plazo de seis meses debe dictarse contra quien es querellado o denunciado, resolución judicial por la que se inicia procedimiento, porque si dentro de ese mismo plazo desde la denuncia o querella, el Juez acuerda por resolución –firme- inadmitir a trámite la querella o denuncia o no dirigir el procedimiento contra el querellado o denunciado, el plazo de prescripción, el tictac, tictac, sigue. Por tanto, en este último caso, si en esos seis meses, el Juez inadmite o no dirige el procedimiento contra el presunto, como he dicho, entonces el cómputo continúa y no se interrumpe.

En suma, por más que provoque críticas furibundas, no deja de ser una garantía saber que se extingue el derecho por inacción durante los plazos que antes indiqué, sin que nadie pueda tener una espada de Damocles indefinidamente, “in aeternum”(principio constitucional de seguridad jurídica), salvo como apunté, los delitos de lesa humanidad y de genocidio, contra las personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado y los delitos de terrorismo, si hubieren causado la muerte de una persona.

De modo que aunque enfade o no se entienda, en el “EREgate” y tantos otros supuestos en los que se aprecia este instituto, la Sala o el Juez en su caso, lo único que hace es cumplir con su obligación que no es otra que aplicar una norma que se traduce en la renuncia del Estado al ius puniendi, renuncia a su derecho a sancionar, a su derecho a castigar, por el mero transcurso del tiempo y ello no supone como así ha señalado el TEDH, una merma del derecho de acción de los acusadores.

@angels_blaus

 

 

 

Carta a la Ilustrísima Sra. Magistrada Doña Josefina Triguero Agudo.

Querida compañera, querida Josefina:

Leo el BOE de este pasado sábado: 2 de abril, por el que se publica el Acuerdo que declara tu jubilación y no sé si será por este día primaveral lluvioso un tanto melancólico  o simplemente porque tu nombre hace que en mí broten muchos sentimientos, pero lo cierto es que he tenido una necesidad imperiosa de ponerme frente a la pantalla y teclear, pero teclear imaginando que estamos tomando una “cañita”, o un té o lo que gustes. Probablemente yo me apuntaría a la caña, no sé tú…Antes de continuar con nuestra conversación virtual e imaginaria, te quiero pedir disculpas, a lo mejor no es de tu agrado que te mente y te convierta en protagonista de esta carta, ojalá no sea así y si por el contrario te molesta, te ruego me disculpes.

Fuiste la primera mujer de la historia de España que se incorporó a la carrera judicial por oposición, en 1.977, cinco años antes, en diciembre de 1971, la Ilustrísima Sra. Doña María Jover Carrión, aprobaba la oposición para ser titular de un juzgado comarcal, hoy también jubilada.

He leído que no te prodigas o no presumes de ser pionera, nuestra pionera, pues mira, yo sí quiero presumir y discúlpame de nuevo, porque aunque no lo quieras reconocer, para mí también eres un baluarte. Muchas veces, cuando el desánimo me invade, pienso que esto es jauja si lo comparamos con aquéllos años.

Nuestro mil novecientos setenta y siete fue un año histórico, se celebraron las primeras elecciones el 15 de junio. Fueron las primeras en cuarenta y un años, desde la Segunda República, ahí es nada, y fíjate, paradojas, mientras aquí empezábamos a paladear aquél fenómeno conocido en sus inicios como la “apertura”, en Chile, otro dictador “vivito y coleando” (Augusto Pinochet), decretó la disolución de todos los partidos políticos.

¿Te imaginas que hubiesen existido las redes sociales? Twitter ardería pues mientras aquí se celebraban esos primeros aires democráticos, fuente de inspiración de cantantes míticos (¡Ay aquélla música! Las canciones protesta, la nova cançó que surgió mucho antes…),en otras partes del mundo seguían viviendo en la más absoluta oscuridad, oprimidos, sin ese viento fresco que aquí comenzaba a circular. Así que, no solo estrenamos democracia a la par que comenzábamos nuestra “Transición”, sino que también te estrenabas como la primera mujer Juez por oposición de nuestra historia, esa que apenas once años antes tenía vedado nuestro ingreso en la Judicatura.

Hoy seguimos luchando y exigiendo nuestra mayor visibilidad, y seguimos topándonos con ese maldito techo de cristal http://convergencia.uaemex.mx/article/viewFile/3811/2622, techo que sé que mis compañeras más jóvenes lo harán añicos. Aunque podrás pensar que al menos, es un techo que se puede romper…En aquéllos años en que tú inauguraste nuestro ingreso en tan apasionante carrera, (a pesar de los pesares), no existía ni techo, supongo que existiría una mole oscurísima y que resultaría inimaginable siquiera poder ver algo de luz a través de la misma, hoy alzamos la mirada y sí vemos luz a través del cristal, mucha luz y en no demasiado tiempo podremos tocarla, podremos alzar nuestra cabeza sin tropezar con ninguna cúpula ni nada que se le parezca, sé que no falta mucho, y ese día sí lo celebraré, ¡vaya que lo celebraré!, aunque sea en mi comida de despedida, la que imagino que habrán preparado tus compañeros de Sala y otros, y supongo que desde todas las esferas, o tal vez quieras pasar desapercibida y hayas pedido que se te despida de forma discreta y casi silenciosa, no lo sé, pero en cualquier caso, a mí me nace desde lo más hondo de mi corazón, haberme dirigido a ti empleando este tono, el de carta epistolar, esa que prácticamente ha desaparecido.vecchio libro con stilografica

Permíteme que te rinda homenaje desde mi humilde Blog, que con tanta ilusión alumbré el verano pasado.

Espero y deseo que tu jubilación suponga el comienzo de una nueva etapa,  no menos apasionante de lo que te ha debido suponer esta larga trayectoria que, sin duda, lleva escrita tu nombre como uno de los que merecen ser grabados eternamente.

No tengo poder decisorio, pero si de mí dependiera, a los tantos premios que existen, sumaría uno que llevaría tu nombre: Premio “Josefina Triguero Agudo” destinado a aquéllas mujeres luchadoras que han roto moldes y contra viento y marea, han ido abriendo sendas y allanando el camino que otras hemos ido siguiendo.

Recibe un cordial saludo de una de tus muchas compañeras.

P.D. Permíteme que te regale un ramo de rosas rojas, mi flor preferida que espero que también sea la tuya y si también me lo permites, no las he contado, pero he dicho que sean trece, trece rosas ¡Ah! si te falta una, te la daré personalmente cuando nos tomemos esa cañita real o té o lo que más te plazca.20100308182840-ramo-rosas-rojas-9

 

@angels_blaus