Otoño.

  Emma había tenido amores en las cuatro estaciones. Con el paso del tiempo, una tarde, cuando ya se veían las hojas caer, casualmente, escuchando una bonita canción de Joaquín Sabina, llegó por fin a ese convencimiento, y es que no había nada comparable con  los amores otoñales, por lo que decidió descartar definitivamente, los que surgían cuando el frío aprieta o el calor asfixia.

Ella, que había sido tan avanzada, ella, que siempre había nadado contra corriente, ella, que alardeaba de su autosuficiencia, que tantas veces había navegado entre dos aguas, y muchas, entre grandes marejadas, ella, a la que le habían repetido cual gota malaya, que todo no se podía tener, sí, sí, esa, descubrió que, más vale tarde que nunca, que un amor maduro no tiene parangón, que nada se asemeja a la complicidad que surge aun cuando esta supere con creces a la pasión.

Y es que, cuando el sosiego logró invadir su ritmo y su rutina, mientras se regocijaba en ese éxtasis que era muchísimo mejor que cualquier otra sensación, a la par que pensaba: ¡ya era hora diantres!, cuando ya muchos temas y congéneres le resbalaban, cuando logró convencerse de la realidad de tantas mentiras que habían presidido su existencia, cuando superó la estafa del siglo y aquellas cantinelas que estaban tan normalizadas, como ese retintín machacón: “quien bien te quiere, te hará llorar”, cuando logró enviar a lugares nada perfumados, todos esos clichés, tantos engaños y desengaños, en ese justo momento, surgió su amor otoñal.

Emma había sido vapuleada psicológicamente en no pocas ocasiones, pero fundamentalmente en una relación que la marcó como a un toro bravo de la mejor ganadería, cogieron un hierro candente y en todo el costado, marcaron sus siglas. Entonces no se sabía lo que era el maltrato psicológico, ella solo sabía que por más que otros le dijeran que era una mujer muy válida, en su casa, en su refugio, su pareja con sus actos, sus ninguneos y sus engaños, le demostraba todo lo contrario. Era su peor enemigo y ella no lo sabía. Hubo episodios dolorosísimos, tal vez uno de los más marcados con aquél fuego candente, fue la etapa de su embarazo, cuando literalmente se vio repudiada por quien era el padre de su hijo, hasta el punto que en lugar de verse bellísima, como están muchas embarazadas, o como así les hacen sentir, se veía monstruosa, no porque lo estuviese, sino porque se lo hicieron creer, tan es así que optó por renunciar a su lecho conyugal y así, a la par que empezó a dormir en otra alcoba, y en tanto crecía su deseado hijo en su seno, comenzó a pensar que todo había acabado.

Y así, poco a poco, su estado de ánimo que estaba por los suelos casi siempre, se empezó a parecer a una enfermedad crónica, se sentía como una muñeca rota, a lo sumo, según épocas, como una muñeca rota en su jaula de oro, pero siempre hecha añicos. Un buen día, tuvo el coraje de hacer tabla rasa, aunque pudo impulsada siempre por el apoyo de sus padres, sí, esa familia de la que él le había apartado, pero que nunca la abandonó. 

La apartó de su familia, de sus amigos, hasta el punto que solo vivía por y para él, algo que descubrió tarde y cuando lo hizo, siempre le consoló el consabido refrán: “nunca es tarde si la dicha es buena”.

¡Y tanto que lo fue! Cuando consiguió reunir toda la fuerza necesaria para hacer tabla rasa y partir de cero, comenzó a edificar una vida nueva, aun cuando siempre sintiera que aquella herida nunca terminaría de cicatrizar porque cuando le invadían los recuerdos, la herida supuraba, y no supuraba agua limpia, todavía estaba infectada, pero su única solución consistió en afrontar con naturalidad ese aciago episodio y dedicarse a ayudar a otras mujeres que habían pasado el mismo calvario. Era una mujer más empática que nunca y eso le reconfortaba.

Así fue como Emma logró recomponerse, con sus cicatrices, unas cerradas, otras no, pero lo logró, ese fue su gran triunfo y en esa etapa en la que la paz reinaba en su vida, esa paz tan ansiada y por fin alcanzada, precisamente surgió su amor otoñal, ese con el que se quedó para siempre, cuando el frío no aprieta ni el calor asfixia, cuando no todas las hojas caen porque las hay caducas pero también perennes.

     Lo venimos escuchando, leyendo, y los profesionales, también viendo. A veces, un insulto, las faltas de respeto, los continuos desprecios, los vacíos, los eternos silencios, duelen más que un bofetón, a veces, solo a veces, el maltrato psicológico es mucho más pernicioso y es tremendamente ardua la tarea que consiste en recomponer los añicos de la muñeca rota. Este tipo de maltrato es el más silente, el más difícil de probar y existe cada vez con más asiduidad en determinados sectores o capas sociales donde todavía reina la vergüenza y la actitud, educación y pensamiento incrustado,  enraizado hasta la última célula, aquello de que la ropa sucia se lava en casa, pero no por ser tremendamente complejo es imposible salir de ese círculo tan dañino. Toda mi empatía con quienes sufren este devastador mal.

       @angels_blaus

¿Todo tiene fecha de caducidad?

árbol hoja caduca

¿Uds qué creen? Yo creo que sí, aunque siempre te puedes amparar en la máxima: renovarse o morir, o en ese positivismo tan happy que hoy hasta resulta exacerbado: “Lo mejor está por llegar” (frase lapidaria donde las haya)… Ardua tarea pero no imposible y, aplicable a todas las facetas de la vida.

Cuando comencé a navegar por estas aguas turbulentas que son las redes sociales, me enamoré de ellas, hubo gente que me animó y los ha habido a quienes también yo he animado, sobre todo con el pájaro azul, pero tal vez, solo tal vez, todo tenga fecha de caducidad. Dicen los expertos (y efectivamente: ¿quién no lo ha experimentado?), que en una relación, tras la etapa de trastorno mental transitorio, llega el reposo del guerrero, esa etapa en que comienza la verdadera amistad y la auténtica complicidad, esa es la genuina y conseguir alcanzarla es lo complicado. ¿Cuántas parejas se separan tras la luna de miel, tras ese inicial trastorno mental transitorio cuya duración, algunos centran entre uno y cuatro años? “No es lo que creía, pensé que era completamente distinto a como es, me separo”.

Pues ahí, ahí estoy con las redes sociales. La cuestión es que pudiera parecer que no hay término medio, (el de la virtud). A primera vista, reduciendo mucho la reflexión, la situación se ubicaría en los extremos: o el ostracismo (entrecomillado) e invisibilidad, o bien, la excesiva exposición, con todas las consecuencias. Y es que ¿Por qué c……arajo nos podemos mosquear con quienes no conocemos? Y ¿Por qué c……arajo nos podemos mosquear con quienes sí conocemos? ¡¡¡Es completamente absurdo!!!  Algunos ubican el término medio en ese que yo asimilo a “la vieja el visillo”, véase la parodia de un conocidísimo humorista: “Estáis muuuu callaos, ¿no contáis ná?” Se corresponde con el individuo que se abre una cuenta para observar (que otro término me parece muy fuerte), está, pero como si no estuviese aunque naturalmente, se entera de todo.

Pero probablemente, más bien, diría yo, el término medio sea otro, pues entre la sobreexposición y “la vieja el visillo”, existe ese internauta comedido, prudente, el que revisa las veces que haga falta el tuit antes de darle a “intro”, pero mire, no me sirve para mantener el enamoramiento, porque a lo que iba: ¿Cuánto tiempo tardas en escribir en un chat? Y: ¿cuánto en hablar por teléfono?, ¿cuántos malentendidos se resolverían mirándonos a los ojos? Escuchando el tono de voz de tu interlocutor, observando los gestos, saludando con un buen apretón de manos, con un efusivo abrazo, o con dos besos bien  dados…

Por no tratar otro tema espinoso: el de la intimidad, falso de toda falsedad, como a menudo repetía un letrado que ya no está entre nosotros y al que yo admiraba. ¿Cuantísimos chats “privados” tenemos?: “Oye quién es @fulanito o @menganita, sí hombre (o mujer), es zotanita y su destino es perenganito”, eso, si no lo has dicho tú y con una simple captura se desvela el misterio nada misterioso, aunque admito que los hay que conservan el tesoro, y seguimos sin saber quiénes son (ahora mismo, en nuestro planeta jurídico, tengo en mente dos o tres muy “populares” y Uds seguro que también).

Pues en ese oleaje me muevo, entre la invisibilidad por hartazgo o desilusión, salir a pelo, sin seudónimo,  o mantener lo que ya no sé si es el término medio, porque me niego a encarnar a “la vieja el visillo”. Total, que no sé si el romance ha caducado.

En fin, las vacaciones las aprovecho como tantos. Dan para mucho: para cambiar de rutinas, divertirse, descansar, leer, dormir a pierna suelta, para escribir y también para reflexionar en voz alta.

                                                          @angels_blaus

 

A los ojos de muchos, los buenos pueden parecer ilusos.

 Cuando escuchamos: “fulanito o menganita” tiene taaaaaan buen corazón, o: “eres taaaaaan bueno”, en ocasiones se malinterpreta y se traduce como equivalente a iluso. Casi prefiero lo contrario o que se crea lo que se crea, no se diga con ese retintín que parece tener aquella traducción. Y es que es complicado saber dónde está el término medio, ese en el que mi madre ubicaba la virtud cuando discutíamos:  

“En el término medio está la virtud hija mía” 

 Muy bien mamá, pero ¿dónde está ese punto?

 

41H

Aristóteles decía que la virtud se puede aprender, no era algo innato, sino que era fruto de la libertad, siendo un hábito.

  Pues en ocasiones, esa buena costumbre puede girarse en nuestra contra y me revienta esta conclusión. Por otro lado, en esencia, el hombre bondadoso es quien responde al perfil de quien posee lo que siempre hemos conocido como las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Difícil ¿verdad? ¿Puede un cúmulo de continuas decepciones erradicar nuestras ilusiones?, ¿cortar nuestras alas?, ¿nuestra tu pasión? Supongo que puede, pero sería ideal lo contrario. Ese es el discurrir vital: arriba y abajo, abajo y arriba y vuelta a empezar, pero cuando se vuelve a comenzar, ello también va unido a un deseo: no volver a escuchar: “¡es que es taaaaaan bueno!”. La frasecita de marras se puede decir también para zaherir a quien la recibe; en otras ocasiones, es el corazón quien la dicta y se dice con sinceridad y sin dobleces.

 ¿Creen que los que tienen tan malas pulgas son más respetados? Yo creo que no, a veces, simplemente se huye de ellos, lo que puede parecer respeto es todo lo contrario, nos alejamos o apartamos de quienes hoy se tildan de “tóxicos”. De todas formas, últimamente como que me decanto por menos “buenismos”. Así que… Nunca es tarde si la dicha es buena.

 

@angels_blaus

“Helena con h”

encantador de serpientes

 Decía Mark Twain: “El coraje es resistencia al miedo, dominio del miedo, no ausencia del miedo”.

Cuando escucho: “No tengo miedo”, no me lo creo, se tiene, pero lo controlas, mandas sobre él, y en mi opinión, no tenerlo es incluso arriesgarse a ser temerario o imprudente. Mi ideal es ser corajudo, expresión más habitual allende los mares, en cuanto a ser valiente, pero sin aparcar el raciocinio, en el más puro sentido literal de usar la razón para conocer y juzgar. Sucede que éste, habitualmente, surge y se afianza con la madurez (aunque algunos no la alcanzan nunca).

  Helena con h, como remarcaba e insistía cuando le preguntaban su nombre, siempre fue así: valerosa, pero claro, su juventud, su inmadurez, provocaban la ausencia de ese tan necesario raciocinio, carencia que sumada a una muy arraigada rebeldía, supuso que sus topetazos fuesen monumentales. Y es que para tener coraje, para conseguir llevar las riendas del miedo, para evitar temeridades, según personas, es necesario empezar a peinar canas. (Aunque justo es admitir, que los hay siempre comedidos; influye la personalidad y múltiples factores).

  Lo cierto es que Helena con h, pasó de ser la típica empollona a adolescente rebelde, diríase que muy rebelde, si bien la época casi lo exigía -ya traté en otro post la “Generación del 600”-.  Y esa rebeldía se consolidó en su etapa universitaria, etapa que por otra parte, fue magnífica en todos los sentidos.

Cuando terminó sus estudios universitarios, marchó a Alemania, lo que supuso el colofón en su formación. Pero claro, rodeada de libros, con cierta dosis de excentricismo y alentada por su rebeldía, no tenía mesura en sus relaciones sentimentales, no existía en ella el término medio, ese que siempre le repetían que era el ideal, porque Helena o moría de amor u odiaba.

   Con ese talante corría gravísimos riesgos. Era una niña muy mona, muy formada, académicamente hablando, con mucha planta, pero poca vida callejera. Ya se lo decían sus padres: “nena, muchos libros, pero poca vida, así que: baja del guindo”. Y es que realmente no había salido del nido, aunque ella sí lo creyera, lo que a la postre, fue un craso error.

  Optó por continuar residiendo en Alemania donde seguiría con su educación universitaria. No tenía ningún problema con su fluida expresión, pues además de su idioma natal, hablaba francés (el dominante en la época) y lógicamente, el alemán.

Subida al guindo y sin darse cuenta que seguía en él, siempre rodeada de libros y perfeccionando sus idiomas, conoció a un personaje que era la viva estampa del encantador de serpientes, vamos, el prototipo, tan es así que si ahora le preguntasen: ¿qué es un encantador de serpientes? Espontáneamente surgiría su nombre: “Derek”.

Al saltar la chispa, también se abrió la espoleta: ella con poca vida, él un rufián ¿Qué más ingredientes se necesitaban para la traca final? Se enamoró como una adolescente, todo discurrió demasiado rápido y pronto contrajeron matrimonio, con su familia en contra , como no podía ser de otro modo, por las premuras. flor de tela

    Los principios fueron como suelen ser: los vivió en una nube, sin querer enfrentarse a muchas cuestiones que pronto empezaron a chirriar, pero entre la nube y el guindo, oye, tan feliz. Ese estado duró poco, aunque según se mire, fue incluso demasiado, pues hasta que se dio el golpazo transcurrieron apenas dos años. Dos años de engaños y mentiras, dos años que a ella le pudo parecer poco pero en los que él fue muy aplicado ¡Y tanto que lo fue! La primera mentira: nunca estuvo enamorado de ella, y cuando le sacó hasta las entrañas, metafóricamente hablando, puesto que le dejó sin un céntimo, fruto de sus múltiples engañifas, cayó de bruces del árbol, del nido, y con todo el equipo ¡Vaya si cayó!

  Y así fue como espabiló, Helena con h: a lo bruto.

  No supe más de Helena, pero hace poco me contaron que continúa residiendo en el mismo país y que de un paseo por las nubes incluida la gran estafa (no americana), su lema hoy, es: “No confíes en nadie”.

 

Este quimérico relato, bien pudiera corresponderse con casos reales. La mayor de las estafas, es la estafa sentimental ¿Quién no conoce a una mujer u hombre que haya vivido algo similar?

 Y si añades otra económica durante el matrimonio, ahora vas y explicas lo que es la excusa absolutoria conforme al artículo 268 del Código Penal; cuestión sobre la que me comprometo a explayarme en otro post. (Este precepto reza así: “1. Están exentos de responsabilidad criminal y sujetos únicamente a la civil los cónyuges que no estuvieren separados legalmente o de hecho o en proceso judicial de separación, divorcio o nulidad de su matrimonio y los ascendientes, descendientes y hermanos por naturaleza o por adopción, así como los afines en primer grado si viviesen juntos, por los delitos patrimoniales que se causaren entre sí, siempre que no concurra violencia o intimidación, o abuso de la vulnerabilidad de la víctima, ya sea por razón de edad, o por tratarse de una persona con discapacidad. 2. Esta disposición no es aplicable a los extraños que participaren en el delito).

                                                          @angels_blaus

¡Escándalo!

Ya en plena canícula, y cuando pasamos de tsunamis a olas de calor (el tiempo está loco, loco, loco), leo sobre catálogos de prohibiciones en las playas que funcionan a modo de reinos de Taifas, pues depende de cada Ordenanza municipal, y me entero que en la terreta (mi tierra valenciana), en Cullera se ha dictado un bando municipal para recordar la prohibición de plantar sombrillas a menos de seis metros de la orilla, y en la playa de “El Perelló” se prohíbe colocar la sombrilla antes de las diez de la mañana. 

Queda pues extinguida esa especie tan admirada por mí, que perduraba desde el “Landismo”, se trataba de esos madrugadores sombrilleros que se levantaban casi al alba, así fuese quince de agosto, para apropiarse de un cachito en la arena lo más próximo a la orilla. Oiga y los muy jetas, después… ¡Se  piraban!

Entonces, si cuando a posteriori, tú bajabas y veías la sombrilla desierta:¿cuál era el terreno prohibido?, ¿veinte centímetros perimetrales superiores al diámetro de la circunferencia de la sombra de la sombrilla? (a la sombra de una sombrilla… Era una canción de la zarzuela “Luisa Fernanda”, ese género que tanto le gustaba a mi padre, recuérdese por quien quierahttps://www.youtube.com/watchv=b4wOGDNN3VA) bien ¿se podía invadir ese microespacio porque al jeta ya se le había pasado el arroz?: lo que en Derecho se corresponde con plazos, pérdidas de la posesión y rollos varios.  

    En fin, podemos respirar tranquilos, aunque siempre sentiré nostalgia por los madrugadores sombrilleros, ya definitivamente extinguidos, so pena que quede algún espécimen contumaz y recalcitrante o muy lilo, y se arriesgue a perder la paga extraordinaria con el multazo que le pueden imponer.

Siguiendo con aquél listado, en San Pedro del Pinatar, Mazarrón o las playas de Lorca (Murcia), también se podrá multar a quien haga nudismo, así como en la playa de Santa Cruz de La Palma, donde igualmente se prohíbe la entrada de animales a la zona de arena y baño, (con la excepción de los perros “lazarillos”), o lavarse con jabón, gel o champú. Esa prohibición de nudismo en las playas urbanas de Cádiz, recientemente fue avalada por nuestro Tribunal Supremo: 

STS, Sala Tercera, de lo Contencioso-administrativo, Secc 4ª, nº 1052/2016 de 11 de mayo, que desestima recurso de casación contra St dictada por el TSJA y confirma la Ordenanza de uso y disfrute de las playas del Ayuntamiento de Cádiz, que prohíbe practicar el nudismo en las urbanas.  Y en el mismo sentido otra anterior: STS, Sala 3ª, de lo Contencioso-administrativo, Sección 4ª, Sentencia de 30 Mar. 2015, respecto de las playas de Castell-Platja D´Aro y S´Agaró de Girona, en la que igualmente se razona que: “Es legítima la Ordenanza de uso que tipifica como infracción grave el nudismo en las mismas, a excepción de las que se autoricen al efecto, por ser de uso familiar, sin que ello suponga discriminación alguna ni vulneración del derecho a la libertad ideológica, porque no prohíbe la ideología nudista, sino que simplemente prohíbe la desnudez en las playas”.        

Me resulta chocante que cuestiones que me parecen de puro sentido común, exijan esta regulación, lo que demuestra que seguimos sin ponernos de acuerdo en lo que significa la convivencia social con mayúsculas y es que al fin y al cabo, lo que a mí me puede molestar, a mi vecino no y viceversa y así seguiremos.

Pese a todo, hemos adelantado, pues también me ha venido a la mente a modo de flashback, lo que antaño era el escándalo público, conducta que fue delictiva hasta 1989 (antes de ayer). Así el artículo 431 del Código Penal de 1973 (art. derogado por L.O. 5/1988, de 9 de junio), castigaba a quien ejecutare o hiciere ejecutar a otro actos lúbricos o de exhibición obscena ante menores de dieciséis años o deficientes mentales, con pena de arresto mayor y multa de 100.000 a 1.000.000 de “pesetas”.  Y fíjense cómo se expresaba nuestro TS, Sala Segunda, por ejemplo en Sentencia de 20 de mayo  de 1981, razonaba que, este delito era: “de mera tendencia y obsceno comportamiento, no de resultado, y su integración legal surge … por ofensa al pudor o a las buenas costumbres, lo que significa ofender a la moral sexual colectiva, por hechos de grave escándalo o trascendencia”. 

O en Sentencia de 9 de octubre de 1982, señalaba que: “El exhibicionismo de los órganos genitales masculinos a mujeres ha sido penado por el TS en multitud de sentencias, como delito de escándalo público, pues dicho acto sigue produciendo un verdadero trauma en los sentimientos de recato, morigeración e intimidad sexual femeninos…” Sí, sí, lo que leen y tal cual lo leen. 

Con todo ello quiero decir, que comparado con aquéllos años, progresamos, aunque en muchos aspectos, no progresemos adecuadamente, al menos, no al paso deseado, y en otros, hasta hemos sufrido una involución. 

Paradojas. La vida misma. 

                                                        @angels_blaus

El clamor por la reforma del artículo 416-1º de la LECrim.

  La reivindicación es cuasi unánime. La última petición que leo proviene del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ y no es la primera vez que se propone por parte de esta institución. Se trata de un tema manido, pero al que no se le ha querido encontrar solución todavía.

  Nuestra vetusta Ley de Enjuiciamiento Criminal, firmada por el Ministro de Gracia y Justicia, a la sazón: D. Manuel Alonso Martínez, se publicó en la Gaceta de Madrid el 17 de septiembre de 1882, la cual siempre comenzaba publicando el “parte oficial”, (por algo la tercera acepción de “gaceta” según nuestro DRAE es: 3. f. coloq. correveidile) y el de ese día fue:

 S.M. el Rey D. Alfonso (Q.D.G), S.M. La Reina Doña María Cristina y SS. AA. RR. la Serenísima Sra. Princesa De Asturias y la Infanta Doña María Isabel, continúan en el Real Sitio de San Ildefonso, sin novedad en su importante salud.

  De igual beneficio disfrutan en Comillas, S.M. la Reina Madre Doña Isabel y SS. AA. RR. las Infantas Doña María de la Paz y Doña María Eulalia.

 Y tras recordar el parte de salud de la Familia Real un 17 de septiembre de 1882, recordemos que ese año comenzaba a construirse el Templo de la Sagrada Familia de Barcelona y hubo un acontecimiento mundial que supuso un hito, pues Robert Koch descubrió el bacilo de la tuberculosis (la temida “tisis” como se conocía la enfermedad), enfermedad de la que precisamente, murió de forma prematura tanto el Rey Alfonso XII, como siete años antes, su prima y primera esposa: Doña María de las Mercedes De Orleans y Borbón. Curiosamente, a principios de ese año nació Virginia Woolf (el 25 de enero en Londres), escritora feminista cuya obra marca un antes y un después para las mujeres y que fue una rompedora en aquélla época de intolerante moral victoriana.

 Los privilegiados tenían su propio coche de caballos o carruaje, los demás, carromatos y Madrid ya tenía transporte urbano, el cual se conocía como “línea de ómnibus”: carro de pasajeros cerrado y tirado por caballos o mulas que solo se utilizaba para acontecimientos sociales (verbenas, para ir al teatro etc).

Pues bien, en esa Gaceta, el artículo 416.1 de la LECrim reza textualmente:

Están dispensados de la obligación de declarar:

1º. Los parientes del procesado en línea directa ascendente o descendente, su cónyuge, sus hermanos consanguíneos o uterinos, y los laterales consanguíneos hasta el segundo grado civil, así como los parientes naturales a que se refiere el número 3 del artículo 261 (art. 261.3: Tampoco estarán obligados a denunciar: Los hijos naturales respecto de la madre en todo caso y respecto del padre cuando estuvieren reconocidos, así como la madre y el padre en iguales casos).

 El Juez Instructor advertirá al testigo que se halle comprendido en el párrafo anterior que no tiene obligación de declarar en contra del procesado; pero que puede hacer las manifestaciones que considere oportunas, consignándose la contestación que diere a esta advertencia.

  ¿Qué sentido tuvo esa redacción? ¿Cuál fue el espíritu del legislador? Se gestó el precepto y se mantiene el mismo principio inspirador, en el conflicto que puede surgir entre el deber de veracidad del testigo y el vínculo de familiaridad y solidaridad que le une al procesado, y se protege al testigo que tiene que declarar contra un acusado que es su familia, a quien se le evita ese “cargo de conciencia”. Más ese planteamiento a mi juicio, está totalmente desfasado, porque de algún modo, la filosofía era preservar lo que había de durar para siempre y hoy, guste o no, ya no existe ese pensamiento fundado en un tipo de familia patriarcal que tampoco existe o tiende a desaparecer, y por otro, primaba esa doble moral o actitud hipócrita que nos recordaba aquello de que “los trapos sucios se lavan en casa”.

 Casi ciento treinta y cinco años después, la única diferencia de redacción, es que a continuación de “cónyuge” se añade por equiparación: “o persona unida por relación de hecho análoga a la matrimonial”, así como añade que la consignación se hará por el Secretario Judicial (cuando por cierto, debiera decir LAJ, y hasta se mantiene la referencia del núm. 3 del art. 261, número o apartado que ya no existe, siendo estos gazapos, algunos de los múltiples de nuestra anciana Ley).

 Como he adelantado, hoy carece de lógica que se ponga en funcionamiento una maquinaria tan pesada como la nuestra, que aunque le cueste arrancar sabido es que cuando lo hace es imparable cual apisonadora, para que después la denunciante se ampare en el silencio, generalmente en el acto del plenario, quedando el juicio presidido por una orfandad probatoria insubsanable, porque la principal prueba de cargo se ha volatilizado, quedando la víctima nuevamente indefensa y a merced de su maltratador, por lo que ello supone que muchas veces, sin esa principal prueba de cargo, no haya más remedio que dictar una sentencia absolutoria. De manera que, basta ya de tergiversar los datos por cierto sector declarado enemigo público número 1 de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, (conocida como Ley contra la VG) y ello por cuanto que el procedimiento culmine con una absolución no equivale a haber denunciado en falso, sino simple y llanamente y como ya he reiterado, se debe a haberse evaporado la principal prueba de cargo, por lo que se absuelve pero por insuficiencia probatoria.

  Pero tampoco es pacífica la cuestión entre las Audiencias Provinciales. Así, por ejemplo, la AP de Zaragoza, Sección 1ª, en Sentencia 299/2015 de 11/12/2015,  analiza lo que a menudo nos planteamos: la valoración de los testigos de referencia en el caso de que la víctima haga uso de tal dispensa, confirmando la condena pese al silencio de la víctima y argumenta: “La STS 626/2006 de 2 de Junio consideró admisible el recurso al testigo de referencia en un caso en el que la víctima era una niña de tres años incapacitada para declarar por falta de discernimiento (siendo mantenida tal doctrina por el T.C., S. 41/2003, que establece que sólo cabe el recurso al testigo de referencia en aquellas situaciones excepcionales “de imposibilidad real y efectiva de obtener una prueba directa”) …Finalmente, es imprescindible aquilatar que los llamados testimonios de referencia (vecinos, médicos, policías…) no son, casi nunca, sólo testigos de referencia…En la mayoría de los casos tales testigos referenciales son prueba directa (no ya de lo que se les dijo) sino de lo que se hizo a su presencia…”.

  Hago hincapié también en la STS, Sala 2ª, de 26/05/2016, en la que se indica que a partir del Pleno no jurisdiccional de la Sala 2ª TS de 24 Abr. 2013 se dejó establecido que:

 “La exención de la obligación de declarar prevista en el art. 416-1º LECRIM alcanza a las personas que están o han estado unidas por algunos de los vínculos a que se refiere el precepto y se exceptúan: A) La declaración por hechos acaecidos con posterioridad a la disolución del matrimonio o cese definitivo de la situación análoga de afecto. B) Supuestos en que el testigo esté personado como acusación en el proceso”.

   Es decir, el acceso a la dispensa también se perdería, cuando la víctima, en algún momento del procedimiento, se haya personado como acusación particular, aunque llegado el acto del juicio ya no ostente ese estatus por haber renunciado a ello, porque “el ejercicio de la acusación particular durante un periodo de tiempo le novó su estatus al de testigo ordinario y la declaración prestada en el plenario sin haberle hecho la advertencia, es válida como fuente de prueba”.

   En conclusión, en tanto nace esa ansiada LECrim del SXXI: Código Procesal Penal y con la esperanza de que no vea la luz el art. 370 de la Propuesta del texto articulado por Acuerdo de Consejo de Ministros de 02/02/2012 que ¡mantiene la dispensa!, lo que no he encontrado en otra posterior de 25/02/2013, urge su reforma, una reforma que suponga que la víctima esté sometida a las mismas obligaciones que cualesquiera otros testigos por delitos de otra naturaleza, aunque también hay otras alternativas que dejo abiertas y pendientes de otro post.

(Fotografía http://clubdeamigos.crtm.es/para-ti-m/info-util/historia-del-transporte-en-madrid.html)

                                              @angels_blaus

“La sombra de la sospecha es igual a nada”.

Leo noticias de una familia sobre la que se ciernen múltiples sospechas, investigaciones en curso y también respecto de alguno de ellos, ya condenas firmes, y cuando se le pregunta a uno de sus miembros, este responde: “solo pienso en los jueces y fiscales criminales que han metido en prisión a mi padre“. Reconocer y admitir nunca, arrepentirse menos todavía y ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio, siempre.  Y al hilo de ello, se me plantea justo la otra cara de la moneda.

Cuando hablamos del inframundo, según nuestro DRAE, nos referimos a dos acepciones: al conjunto de personas que viven de forma miserable con respecto a la sociedad a la que pertenecen y también, al mundo de los muertos y de los espíritus. Expresión en su primera acepción, similar a “submundo”, es decir, referido al ambiente marginal o delictivo.

Ese submundo, existe tanto en la vida real como en la vida virtual: la Web profunda o Internet profundo, también conocido como Deep Web, Invisible Web, Dark Web, Hidden weeb  o Red Tor. Bueno, pues siempre que leo sobre lo que es el inframundo virtual, se suele simbolizar con un iceberg o mole de hielo desgajado del polo, del cual solo se ve una pequeñísima parte, esa pequeñísima parte es el mundo visible y el resto, la gran mole, navega por turbios y profundos océanos. Ese simbolismo, no puedo evitar enlazarlo con tantos juicios que hemos celebrado (y ya van unos cuantos) y es que nuestro derecho penal, este derecho que es tan teatral, con una puesta en escena tan peculiar, también lo visualizo y en no pocas ocasiones, como esa mole de hielo de la que solo se llega a ver una parte cuasi ridícula.iceberg340

Lo cierto y  verdad, es que muchos delitos se quedan por descubrir y de entre los que se descubren demasiados quedan en la nada, esa nada que en literatura me evoca a la novela existencialista así llamada: “Nada” de Carmen Laforet, donde la autora magistralmente reflejaba la España oscura y triste de nuestra posguerra.

Pues también en nuestro mundo judicial muchos casos quedan en la nada, esa nada que surge al abrigo de una insuficiente prueba de cargo o al abrigo de la duda, y ahí quedan horas y horas de investigación olvidadas para siempre, sumergidas en lo que los juristas llamamos vacío probatorio o insuficiencia probatoria. Esas horas que se quedan en formol, representadas por una sentencia absolutoria por lo siglos de los siglos.

Esta es la excelencia de nuestro Estado de Derecho. Superados tiempos inquisitoriales, esta es la excelencia, donde créanme, aquello de absolver a un culpable antes que condenar a un inocente no es una frase de película, es lo que resume ese Estado de Derecho en el contexto que estamos tratando.

Estas son las reglas del juego, un juego en el que participamos todos, desde el peón hasta el rey, pero ¿qué cara creen que se nos queda a los jueces? Pues ahí lo dejo, a su libre albedrío.

Solo haré una apostilla que es de perogrullo (creo): la policía no es tonta, y los jueces…Tampoco.

 

                                                              @angels_blaus